miércoles, 10 de agosto de 2011

Al final del cuento sin fin.

No se si alguna vez le pasó a alguna otra persona que no sea yo.. pero lo cuento igual, cuando uno lee un libro de 700 páginas en adelante y que te mantiene tan interesado que te consume el tiempo como la camioneta (Alias: DRAGON) de mi papá consume combustible.. al finalizar este libro, uno experimenta una serie de emociones; la felicidad de haber cumplido la tarea, la tristeza de que algo que tan impacientemente interesado te mantuvo se haya acabado.. y finalmente el repentino y fugaz sentimiento de vacío.. al no saber con que se llenarán esas interminables horas en que tus ojos permanecieron pegados a las páginas y tu c*lo al asiento.. si no se pueden hacer una imagen de lo que trato de expresar.. nada más imaginen a un fanático de Harry Potter al leer la última página de "Las reliquias de la muerte" y quizás lo entiendan.

Como ya es costumbre mía, tiendo a relacionar todo lo que me rodea con la vida que me me toca vivir y en mi estado de pseudo-felicidad-melancólica, he descubierto que terminar una relación con alguien no es muy diferente a terminar un libro, sobre todo si la relación se extendió en longitud y calidad como el libro del que hablé anteriormente. Hago este prólogo, solo para que se pueda entender el estado en que se encuentra mi cabeza al escribir estas palabras.

Al terminar definitivamente una relación, cuando se superan todos los rencores y se acepta el  curso inevitable del destino (esto se puede dar incluso meses después de que se hayan visto por última vez) se experimenta lo que yo creo que es una melancolía, pero positiva, por haber disfrutado de buenos momentos con esa persona (porque más allá de lo que digas en un momento de rabia, si estuviste más de un año con alguien ALGO bueno tuvo que haber). Asimismo, experimentamos la tristeza de saber que una página del libro de la vida se ha cerrado y que no existe forma de volver a repasar sus páginas y finalmente, el ambiguo vacío y sentimiento de soledad y de no saber como llenar esas eternas horas que antes pasaban como minutos a lado de aquella persona que no solo aceleraba tu corazón, sino también las manecillas del reloj.

Es así como te siento, sos la última página del mejor de los libros.

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