domingo, 14 de agosto de 2011

Hay un lugar.

La primera vez que sentí esto, la situación era bastante diferente. Había terminado hacía aproximadamente  un mes y algo con quién fue mi compañera, mi pareja y mi amiga durante poco más de un año y medio. La infinita paciencia con la que su "mejor amigo" la espero, la atrajo y finalmente la ganó, hace que no pueda odiarlo, ni guardarle rencor alguno, sino más bien respetarlo y admirarlo, pues si existían dos personas destinadas a estar juntas, eran ellos dos, y él lo sabía. Yo solo me interpuse por un tiempo.

 La primera vez que sentí esto, la puñalada fue más fuerte, ya que mis dudas eran inexistentes. Había terminado hacía mas de un  mes y medio con ella y conocía perfectamente el motivo, ella nunca lo oculto. Pero por respeto, supongo, y por indecisión (creo), todavía no había podido iniciar una nueva relación con quién antes era su BFF y ahora se estaba convirtiendo de a poco en su compañero de vida. Yo, convencido de que esos incontables momentos y experiencias aún significaban algo, aún albergaba, como una última chispa brillante, la esperanza de que recapacite y regrese.... hasta ESE día.

 El sentimiento cayó como una piedra en el estómago al ver aquel lugar bajado del cielo para la ocasión, hermoso, majestuoso, brillante y verde. Hasta hoy en día no encontré un lugar como aquel, donde los ángeles parecían bajar a deleitarse con la creación del jefe. El lugar al que fuimos en un grupo de compañeros de colegio a festejar una de nuestras tantas "despedidas" era elevado, se veía la puesta de sol en primera fila y las estrellas estaban al alcance de las manos. Lo vi y pensé: "Es acá, es EL lugar" y comprendí que si aún quedaba alguna mínima posibilidad de recuperarla, esa noche, en ese lugar, desaparecería para siempre. Sabía que no había posibilidad de que una persona como él desperdicie una oportunidad como esa. Y la piedra se hundió más profundo.

Es un amargo sentimiento, el saber que algo inevitablemente va a pasar y que, cuando el momento llegue, todos los caminos de retorno se cerraran por siempre. Había pasado tanto tiempo sin percibirlo que ya casi me había olvidado de su existencia pero la vida, una vez más, me demuestra que la misma es y será siempre una ruleta en un parque de diversiones, donde a veces quedamos arriba y otras abajo.

 Hoy, más de dos años después, ese sentimiento regresó de la mano de una nueva compañera de vida que no fue, pero fue más de lo que pude imaginar y más de lo que pude haber pedido jamás. Alguien una vez dijo “si encuentras una mujer que es demasiado perfecta para ti, cásate”, y lo hubiera hecho, de no ser por la imbecilidad propia de los hombres y aun más propia en mi.

Este estremecimiento llegó hace una semana, al comienzo no pude reconocerlo, pero ahora se lo  que es y se que no se irá. Es una lástima que no pueda decir lo mismo de vos.

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